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Humanidad debe erradicar el consumo de animales silvestres o pandemias serán peores en el futuro
25 de marzo del 2020
Así lo afirmó Gustavo Gutiérrez, biólogo genetista de la Universidad de Costa Rica

El coronavirus SARS-CoV-2, causante de la enfermedad Covid-19, es producto de la evolución natural y no una conspiración de ningún país o un laborarorio, así lo demuestran los hallazgos de un estudio publicado en la revista «Nature Medicine», realizado por científicos del Scripps Research Institute, los cuales no ha encontrado ninguna evidencia de que el virus se haya creado en un laboratorio o se haya diseñado de otra manera.

Los investigadores proponen a los murciélagos como el reservorio más probable de este nuevo virus, ya que es muy similar al coronavirus de los murciélagos, pero también podría haber venido del coronavirus de los pangolines, mamíferos similares a los armadillos que se encuentran en Asia y África.

 “El COVID-19 se dio por primera vez en diciembre del 2019, y aunque hay cierta incertidumbre del origen de esta enfermedad, todo indica que la fuente fueron los animales silvestres y su compra-venta en los mercados de Wuhan. Pese a los obstáculos culturales China y otros gobiernos de todo el mundo, deben actuar con rapidez y decisión para acabar con ese comercio de alimento o medicina tradicional a partir de animales silvestres, pues de no hacerlo habrá muchas otras epidemias“ explicó Gustavo Gutiérrez Espeleta, biólogo genetista de la Universidad de Costa Rica. 

El experto costarricense señala que el salto de SARS a los humanos se produjo en los mercados de animales silvestres en China, por esta razón en 2002 China debió haber cerrado sus mercados de animales silvestres, pero no lo hizo. 

Espeleta explica que las nuevas enfermedades como el SARS, el SIDA y el ébola que han saltado de un portador animal a una persona (zoonosis), proceden de animales con sistemas similares al humanos, razón por la cual los microorganismos pueden adaptarse con mayor facilidad. 

Ante esta situación, la organización de bienestar animal Humane Society International (HSI) alertó sobre la necesidad urgente de prohibir el comercio de vida silvestre a nivel mundial, a la luz de la creciente amenaza asociada con el coronavirus.

Jeffrey Flocken, presidente de HSI, señaló: “China ha tomado medidas decisivas para detener el comercio de vida silvestre para consumo humano, implicado en la crisis de coronavirus, pero sería un grave error pensar que la amenaza se limita China. Los mercados de vida silvestre en todo el mundo, pero particularmente en Asia y África, están muy extendidos y fácilmente podrían ser el comienzo de brotes de enfermedades en el futuro”.

Por ejemplo, Indonesia tiene cientos de mercados de animales “extremos”, donde las condiciones son las mismas que las descritas por los científicos como el caldo de cultivo perfecto para virus zoonóticos nuevos y mortales (que se transmiten entre animales y seres humanos), como los coronavirus. En estos mercados, los animales silvestres se venden y matan en condiciones públicas y antihigiénicas.

El consumo de carne silvestre también es un problema en Vietnam, donde se comen especies de cerdos salvajes, cabras y aves, así como tortugas de caparazón blando, osos, serpientes, pangolines y civetas. Varios estudios realizados en los últimos años revelan que un porcentaje significativo de la población vietnamita consume animales silvestres.

Esta situación no es solamente propia de los mercado extracontinentales, en Guatemala, El Salvador y Honduras, se consume la carne de cocodrilo, iguana y otros reptiles, a pesar de que es ilegal hacerlo, mientras que en Costa Rica, sucede en menor medida, pero sí existe la venta ilegal de carne silvestre, por ejemplo, de tortuga verde, iguanas y de otros mamíferos como tepezcuintles y venados.

“Muchas personas insisten en cazar animales silvestres para consumo y tenemos que aclarar que la cazería en Costa Rica está prohibida, solamente se permite la cacería de subsistencia, siempre que sea debidamente autorizado por SINAC“, detalla Angie Sánchez del Sistema Nacional de áreas de Conservación, SINAC. 

En Costa Rica, la Ley de Vida Silvestre prohíbe en su artículo 4, el trasiego o comercio de estos animales para consumo humanos.

Artículo 4.- La producción, manejo, extracción, comercialización, industrialización y uso del material genético de la flora y la fauna silvestres, sus partes, productos y subproductos, se declaran de interés público y patrimonio nacional. 

Periodista
Melissa Valerio